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Carlos García Miranda: “El público de televisión no es el público de internet”

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Hoy en Incontinentes hablamos con Carlos García Miranda, escritor, productor y guionista de series de televisión como “Los Protegidos” o “El Internado” y webseries tan populares como “Con pelos en la lengua” y “Chessboxing”. Actualmente inmerso en la promoción de su última novela, “Enlazados”, Carlos se muestra optimista, a pesar de la profunda crisis que atraviesa el sector audiovisual español. Influenciado por el suspense de los 90, ha trabajado, desde diferentes perspectivas, medios y plataformas, el misterio para adolescentes, ámbito donde el autor dice sentirse más cómodo. La entrevista fue realizada en las oficinas de “El Cañonazo Transmedia” y conducida por Jose Ángel Esteban.

· ¿Te consideras más un escritor, un guionista, un productor…? ¿Cómo te definirías?

Ahora mismo como escritor, porque en el último mes me estoy dedicando a escribir una nueva novela. Pero hace cuatro meses me consideraba más guionista, porque estaba metido en un proyecto de guion de tele. Así que se me da muy mal definirme, la verdad.

· ¿En que territorio de los que has estado trabajando te sientes más cómodo?, ¿por qué?

Supongo que el que más he hecho es guión, aunque la realidad es que después el trabajo de novelización ha sido escribir llano y luego el de novela a posterior, entonces el de escritor ha ido comiendo terreno. Al final me ha quitado muchas más horas, como es algo que haces sólo, acaba siendo más importante. La repercusión también es más individual que cuando haces un trabajo conjunto de guión.

· La mayoría de las cosas que haces están pensadas o están propuestas desde fuera del cine, pero, pese a eso, hay un elemento de creación propia inequívoco. ¿En esos territorios desde dónde empiezas, desde el personaje, el conflicto, el tema…?

Efectivamente siempre he trabajado para grandes grupos que necesitan un producto de una determinada manera. Por ejemplo, una serie de televisión de misterio, pues “El internado”. Necesitamos una novela juvenil en la línea de las distopías que hay ahora mismo, pues llego a ese hilo. Una cosa es que las historias tengan rasgos comunes con otras, pero la parte emocional sale de ti, y eso es lo que hace que las historias valgan o no la pena, que haya o no una parte tuya en sus personajes. Los pulsos dramáticos de una historia de amor, por ejemplo, siempre son los mismos. Pepito conoce a Fulana, se enrollan, pero aparece el marido… Otra cosa es como los cuentes.

· Has trabajado solo y has trabajado con equipos. ¿Cómo se trabaja mejor? Cuando estoy trabajando solo, quiero trabajar en equipo y cuando trabajo en equipo, quiero trabajar solo. Lo bueno de trabajar en equipo es que estás muchísimo más acompañado. Sobretodo, tienes una pared que te rebota todo lo que estás diciendo, pero luego la autoría queda más difuminada. Es un trabajo grupal. Cuando trabajas tú solo, al final te peleas tú contigo mismo y el resultado igual es peor que cuando tienes a alguien que te devuelve la pelota, pero tuyo al fin y al cabo.

· ¿Cómo son, en su construcción, los personajes de una novela, de una serie de televisión y de una serie o webserie?

Los tres se podría decir que son arquetípicos. No obstante, existen unas variaciones muy claras. Por ejemplo, con el personaje de una novela manejas su discurso indirecto, puedes meterte en su cabeza y saber lo que está pensando. Cuando estás haciendo una serie de televisión tienes que ponerlo en escena, teniendo en cuenta las limitaciones que tiene una serie, ya sean las cámaras, el tipo de planos y lo que puedes llegar a poner en escena que es muy diferente a lo que puedes contar. Pero si tienes esa oportunidad. En cambio, en una webserie no tienes esa oportunidad, no tienes tiempo. Yo creo que no hay primer acto, directamente arrancas con el primer nudo.

La estructura varía, el tipo de personajes varía. Sobretodo hay una cosa muy buena en las webseries y es que este formato da cabida a personajes que nunca podrías meter en una serie de televisión de las televisiones generalistas que tenemos en España. Por ejemplo, una serie como “Con pelos en la lengua” en la televisión española no tendría sitio, probablemente saldrían escandalizados. La premisa de “Con pelos en la lengua” de “quiero perder la virginidad” o “follo o me mato”, que es como arranca el capítulo uno, en una televisión es difícil que entre. En cambio una webserie te permite llevar a los personajes hasta el extremo. Necesitas impactar muy rápido, porque si en televisión te cambian de canal enseguida haciendo zapping, en webserie abres la ventana para ver actualizaciones en Facebook en cuestión de segundos.

· Has hecho fotonovelas…

“El internado” tuvo muchísimos proyectos derivados, uno de ellos fueron las fotonovelas que se publicaron, no recuerdo si en Bravo o Superpop, en revistas para adolescentes. Elegíamos las fotos que resumían la espina dorsal de la serie, el misterio, y las acompañábamos de un pequeño texto. Era un ejercicio narrativo diferente.

· ¿Ejercicio transmedia?

En el internado si que hubo un producto transmedia que ofrecía otra historia, titulado “¿Dónde está Yago?”. Se trataba de una webserie, que si que pago Coca-Cola en este caso, en la que se ofrecían contenidos adicionales. Una especie de área de investigación desde la web de Antena 3, en la que se cruzaban tramas con lo que estaba ocurriendo en “El Internado”. Molaba tanto que hasta lo incorporamos más. Esto no lo hicimos los guionistas, lo hizo un equipo externo, pero estaba muy bien hecho y terminamos por incorporarlo a la serie.

Nosotros en “El Internado” leíamos lo que los fans publicaban en el foro y en Ver Tele. Una de las actrices vino a sustituir al personaje de Ana de Armas. Se había ido y vino a tener una historia de amor con el personaje de Martín Ribas. No gustó nada, la insultaron desde el primer día.  Abrían hilos diciendo “odias a la sosa de Amaia” o “la Heidi insipida”. Algunos de estos foreros, unas chicas, subieron un video a YouTube en el cual ridiculizaban al personaje porque iba corriendo por el bosque del Internado poniendo la música de Heidi de fondo. Nosotros, unos capítulos después, pusimos a nuestros chicos, a los protagonistas en este caso, a llamarla “Heidi insipida”. A partir de ahí ese fue su apodo. Ósea que podría ser considerado como una pieza o parte oculta de la arquitectura transmedia de la serie, una intertextualidad.

· De eso se trata, de estar atento a la evolución o recorrido de un producto en diferentes plataformas…

Cada vez más. Cuando hacíamos “El Internado” era el foro de Fórmula TV, pero se puede decir que la opinión de Twitter no funcionaba tanto. No hace tanto de esto, hace cuatro años más o menos. Ahora por ejemplo, en mi labor como escritor de novela juvenil, si no estás en las redes sociales se puede decir que tu libro no existe, hasta el punto en el que escuchas a tu audiencia para ver que vas a hacer con las segundas partes.

· ¿Desde ese punto de vista, cuando se puede decir que una obra está terminada?

Yo creo que nunca. Siempre va a estar viva. Una cosa es que tu pongas fin, pero la cabeza del que la lee o la ve es difícil que ponga ese fin.

· De todas las millones de propuestas que hay ahora mismo en las diferentes pantallas, ¿por qué tengo que ver las tuyas?, ¿qué tienen de especial o diferente?

Tendrías que coger mi libro, porque es la primera distopía que se ha hecho en España, por ejemplo.

· ¿Las webseries?

Ahí me has pillado. Tendrías que verlas porque es comedia, porque funcionan muy bien. Vas a ver en cinco o menos minutos una historia comprimida y te voy a ofrecer algo diferente a lo que vas a ver en televisión.

· ¿Por qué nos gusta tanto el fragmento, lo comprimido o condensado?

Yo creo que es un tema sectorial, es decir, ¿Quienes leen ahora mismo libros?, mujeres ¿no?. Y ¿qué libros leen?, los más gordos. “Cincuenta sombras de Grey” o “El tiempo entre costuras” son novelas de 600 páginas, de menos no. Y luego, ¿quién ve la televisión en España?. También tendríamos que hablar de un público más mayor que está acostumbrado a capítulos largos. El problema de que el prime time sea largo es algo que nos pasa a los guionistas, pero el espectador mayor de cincuenta o sesenta años lo que quiere es quedarse hasta que acaba el capítulo. Si dura cincuenta, pues cincuenta, si dura sesenta, se va a quedar exactamente igual. Esto es una cosa de los jóvenes. Por la sociedad de la información estamos acostumbrados a recibir titulares muy escuetos. Internet funciona casi como disparos y las ficciones las estamos convirtiendo en microtextos o microimagenes.

· ¿Por qué crees que no funciona el formato web en televisión?

Yo creo que el público de televisión no es el público de internet. Se cruza en ocasiones. Si que puede haber contenidos en televisión que le interesen al de web. Otra cosa es la televisión social, el estar navegando a la vez que estas viendo la televisión que ese público si es, pero el que solo consume series americanas y productos de webserie pasa muy poco por la televisión, y si pasa, menos aún por las series de Globomedia o algunas de las que yo he hecho.

· ¿Qué es un contenido?

¿De ficción? Habría que aclarar que tipo de contenido es, pero algo que me llega, algo que recibo… Creo que no sabría definirlo, ¿era esta la respuesta?

· A partir de que haces un proyecto, una serie, una webserie, un libro, una fotonovela, etc., ¿cómo hay que hacer para dar a conocer ese proyecto?

Bueno, depende mucho del tipo de producto. Si hablamos de una webserie, las redes sociales es el lugar en el que las tienes que mover. Es ridículo que anuncies una webserie en la televisión, porque no es tu canal. Las redes sociales, facebook, twitter, tuenti, instagram, que también lo utilizan muchísimo, son el camino. Si hablamos de libros también. · ¿Tu programas o dinamizas tus propios proyectos? En mi caso, al ser literatura juvenil y estar ellos tan presentes en las redes sociales, tienes que estar con ellos. Sí, yo soy mi propio community manager, a pesar de que tengo un equipo de marketing y prensa detrás, las redes sociales las llevo yo. Yo soy el que informa constantemente de que voy a hacer, con quien estoy y todo lo relacionado con ese producto. Al final se convierten en ventanas profesionales, pero que a la vez tienen que ser cercanas, porque si solo son profesionales, primero tú te aburrirías y, además, creo que provoca rechazo.

· Todo proyecto tiene sus limitaciones. ¿Tú las tienes en cuenta a la hora de ponerte a trabajar?

Sí, las tienes muy en cuenta. No es lo mismo escribir para televisión, sabiendo que vas a  tener diez exteriores por capítulo, “x” secuencias y que este actor se lleva esta parte del presupuesto, que escribir para una webserie. En el caso de las webseries que yo he hecho siempre ha habido dinero y había productoras detrás. Cuando haces un libro eres consciente de que se paga peor.

· Has escrito series, libros, distopías, comedia, etc… ¿cuales son tus influencias?

Yo soy de la generación del videoclub, de los 90, se puede decir. Creo que me empezaron a marcar pequeñas cosas desde más pequeño, que quizás sean de la generación anterior, la llamada “Generación Goonie”. Pero soy de los 90. Mi adolescencia estuvo rodeada de películas de Kevin Williamson, guionista de “Scream” y “Sé lo que hicisteis el último verano”. Mamé mucho de ese tipo de suspense, porque no llega a ser terror a pesar de que se vendiera como tal. Cuando llegue la primera vez a trabajar a Globomedia me dijeron que tenían una serie de misterio de adolescentes y dije “¡Dios mío, esto es un sueño hecho realidad!”. Y al final, todo lo que he hecho tiene ese aroma. Me siento muy cómodo hablando para adolescentes desde la boca de adolescentes, y me siento aún más cómodo manejando el misterio y el thriller.

· ¿Con que armas vive un creador?, ¿Qué llevas encima ahora mismo para trabajar?

El ordenador a la espalda, el cargador del móvil y algún libro. Poco más. Pero, sobretodo, el ordenador, a día de hoy todo el día a cuestas.

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