De cómo el “autoplay” de Facebook generó el “Vídeo Estilo Playground”

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El Vacío Existencial de Mark Zuckerberg

No lo sé seguro, pero lo supongo, que por ahí a principios del 2013, Mark Zuckerberg amaneció un día con un vacío existencial de esos que suelen tener los treintañeros estúpidamente millonarios. Dicho vacío estaba provocado por una de esas estadísticas molonas de “cada minuto se suben a YouTube «x» decenas de miles —actualice usted la cifra de horas inabarcables— de vídeos”. 

¿Cómo podemos hacer para que nuestra plataforma sea atractiva para quienes suben vídeos —y para los anunciantes —, si lo normal es que la gente suba los vídeos primero a YouTube para luego pegar el enlace en su muro de Facebook?, se preguntaba seguramente Mark, mientras conducía su Acura negro rumbo a las oficinas de Facebook y escuchaba en la radio que se acercaba el décimo aniversario de YouTube, la plataforma más importante de distribución de vídeo. En cuanto aparcó, Mark encendió su móvil, entró en la aplicación de Facebook, hizo un par de scrolls para encontrarse con un montón de fotos y más fotos, y tuvo una de esas clarividencias que tienen los genios y pensó: autoplay.  

El resto es historia.

Facebook: la plataforma de vídeo

Facebook se convirtió en una plataforma tan importante como YouTube en el plano de la distribución de vídeo online gracias a la funcionalidad del «autoplay» —con la que los vídeos subidos en la plataforma se empiezan a reproducir en cuanto uno se encuentra con ellos en el muro de cualquier otro usuario—. No obstante, el autoplay fue en un inicio incomprendido tanto por los usuarios —temerosos de quedarse sin datos móviles a base de ver vídeos no deseados en Facebook— como por los productores, quienes tendrían que apañárselas para ser atractivos desde el segundo 1 ¡y sin audio!

La respuesta de los productores fue simple: prescindir del audio —al menos para enganchar al espectador— a base de incluir textos desde el arranque del vídeo.

Un par de años después, ya se habían estandarizado, y ahora no hace falta más que hacer un scroll y medio en Facebook para encontrarse con estos vídeos que arrancan solos, casi asaltando al espectador. Vídeos con textos en letras grandes y fáciles de leer; y que nos proponen una historia que se resuelve en menos de un minuto, y que es contada a través de unos cuantos textos más acompañados por imágenes —en muchos casos fotos o elementos gráficos sin movimiento—. Es decir, estamos ante un fenómeno audiovisual con el mismo formato narrativo que una película muda.

El vídeo mudo como estándar

Hoy, en las salas de reuniones de agencias y departamentos de marketing españoles, se les identifica a estos vídeos sin pudor alguno como “Estilo Playground” —y ya hay hasta how-to’s de cómo hacerlos. De hecho, en cuanto se introdujo el autoplay, empezaron a circular varios titulares de cómo desactivar la funcionalidad para no gastar datos no deseados, pero la avalancha de how-to’s de cómo producir vídeos diseñados para Facebook, superó con creces el rechazo inicial.

Pero Facebook no solo nos ha devuelto a las películas mudas, también ha rescatado el aspecto cuadrado 1:1 con la intención —una vez más— de optimizar los vídeos para su consumo en pantallas de móviles. Sin duda, el autoplay ha marcado el comienzo de una nueva era de narrativa muda.

Frente a su plaza de estacionamiento en las oficinas de Facebook, Mark Zuckerberg recuerda aquella mañana en la que se le ocurrió lo del autoplay, mientras lee gustoso titulares como el de que Facebook supera a YouTube en consumo de vídeo” o, mejor aún, éste que dice que el 85% del vídeo en Facebook se consume sin audio.  

Artículo originalmente publicado en el ebook “El vídeo en la era post-Youtube”] de Foxize
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