,

Transmedia En Serie S01E04: Peligros y ventajas del transmedia

Cómo el diálogo con el usuario y su participación pasa de ser una pesadilla a la clave del éxito

El transmedia necesita de participación

¿Pero cómo se participa? Hemos de distinguir dos tipos de acceso o participación en el universo narrativo transmedia: primero, la conversación influyente; y, segundo, la producción de contenidos por parte del usuario, convertido en prosumidor. En ambos casos, la visión de los profesionales tiende a fijar un modelo de libertad de acceso en un entorno de permisividad y colaboración: «Que la gente cree, libertad editorial, libertad», como explica Agustín Alonso, coordinador de Proyectos Transmedia en RTVE. Se insiste en el beneficio mutuo de ambas partes: por el lado de los profesionales, la promoción y la audiencia; por el lado de los consumidores, la experiencia y la visibilidad de sus propios contenidos. Si se crea un universo para que el usuario entre y juegue en él, el único riesgo real es, según Pablo Lara, productor transmedia de series como El Ministerio del Tiempo: «Que la gente no entre».


La conversación influyente con el consumidor es fundamental: «que puedas tener un feedback de ellos, que incluso sean críticas, no tiene porqué ser malo», tal y como expone Eduardo Prádanos, fundador de Innovación Audiovisual. Este conocimiento es constructivo si se sabe escuchar y actuar en consecuencia. Aunque, claro está, siempre deban existir los protocolos de crisis para evitar que la reacción de los usuarios dañe al relato, pero orientando siempre el plan hacia el entendimiento y nunca hacia la rivalidad.


¿Es total la libertad del usuario?

Muchos creadores transmedia afirman que implementan tácticas que reconducen la actividad del usuario en una dirección determinada y controlada: «primero tiene que vallar su universo. (…) no puedes pretender que un universo sea totalmente libre», precisa Pablo Lara, al igual que hace Eduardo Prádanos: «es clave tener muy bien planteado en qué lugares me gustaría que la comunidad o esas personas pudieran estar». A pesar del cuerdo absoluto sobre el estímulo de la participación, también se ve claramente que la libertad no debe ser total. El autor oficial debe dirigir la conversación, canalizar la participación, construir un camino y guiar al usuario. Se debe delimitar el universo oficial para no perder definitivamente todo el control. Son los autores quienes construyen la coherencia del relato por medio de una estrategia diseñada con anterioridad que distribuya los caminos que pueden ser recorridos y los elementos que en ellos se encuentran: de lo contrario, el relato caería en el caos.


Poner puertas al campo

El servir de guía en un universo conscientemente diseñado no puede rivalizar con el ilimitado poder de creación de los fans. El fenómeno fandom alcanza lugares a los que el productor oficial es, materialmente, incapaz de llegar. La solución de algunos productores de recurrir al acotamiento legal (incluso a la prohibición) para cercenar la creación fan es, a juicio de muchos profesionales de transmedia, un error: el contenido no puede ser tratado como una simple mercancía. El transmedia convierte el contenido en un valor experiencial que impregna la vida del fan. Hasta cierto punto es absurdo destruir mediante el veto esa relación emocional (sobre la que se sustenta la economía afectiva) que ha costado tanto trabajo crear con el transmedia.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *