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Las experiencias inmersivas e interactivas marcan la agenda

Cada día estamos más conectados y existe una mayor interacción entre nosotros y el mundo digital ¿por qué no llevarlo al mundo del arte? De esta manera, el Espacio Fundación Telefónica propone una experiencia inmersiva e interactiva que se estrenó el pasado viernes 15 de marzo: la exposición de teamLab. La exposición se inauguraba con un coloquio por parte de uno de los miembros del colectivo teamLab, Kazumasa Nonaka, quien destacaba que todo lo que se hace en este mundo forma parte de un proceso colaborativo.

Para trasladar este mensaje, se exponen en el espacio Telefónica tres instalaciones audiovisuales inmersivas, reactivas a la presencia de los visitantes, por lo que los propios asistentes se convierten en co-creadores de la obra con su presencia: Black Waves: Lost, Immersed and Reborn; Flutter of Butterflies, Born from Hands; y Enso – Cold Light.

El mensaje es claro: el ser humano influye sobre su entorno, cambiando la realidad y tomando conciencia de su responsabilidad tal y como lo hacen los visitantes de la exposición. La obra de Black Waves: Lost, Immersed and Reborn está basada e inspirada en la tradición japonesa y recuerda a La gran ola de Kanagawa (1830) de Hokusai. Con más de 30 proyecciones, suelos reflectantes, espejos y sonido ambiental el público se encuentra dentro de una ola continua.

Se calculó la interacción de miles de partículas entre sí, un espacio 3D generado por ordenador que expresa el movimiento en una gran masa de agua que da lugar a una ola continua. Si lo miramos en la distancia, estaremos rodeados por un mar, si estamos cerca de la pared estaremos en el centro de la ola. En ambas situaciones, somos parte de la obra que se completa gracias a la acción de los visitantes que provocan cambios en la misma. Y, tal y como apuntábamos antes, justo es lo mismo que ocurre con la presencia del ser humano en la naturaleza.

Flutter of Butterflies, Born from Hands, la instalación ubicada en el centro de la sala, es una obra interactiva donde cientos de mariposas brotan del lugar donde poses tu mano, desapareciendo cuando la retiras. Esta pieza evoca al delicado equilibrio entre el ser humano y naturaleza. La obra evoluciona con el entorno, transformándose una y otra vez, lo que hace que el movimiento de las mariposas nunca se repita.

Al fondo de la sala, se encuentra la última instalación: Enso – Cold Light.

Esta última pieza es una representación 3D de la caligrafía japonesa tradicional generando un círculo, un enso (literalmente, círculo en español). Este círculo simboliza la iluminación, el universo y el vacío. Ese instante en el que la mente se libera para que el espíritu pueda crear. Gracias al 3D se observa cómo el trazo gira desde el primer movimiento hasta que el círculo se completa.

En la actualidad, las experiencias inmersivas están marcando claramente la agenda de los artistas. Sobre todo, aquéllas en las que el público puede, de alguna manera, interactuar y sentirse parte activa del proyecto. Os invitamos a todos a asistir, recordando las palabras de Nonaka que advertía “que no hay recorrido establecido o sugerido, al contrario, dejaos llevar, perdeos por el espacio, observad, interactuad, sed pacientes y, por supuesto, tocad las mariposas”. La exposición es de acceso gratuito y permanecerá abierta hasta el 9 de junio.

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